viernes, 15 de abril de 2016

Análisis de dos narradores interesantes en La Hojarasca

Dentro de la obra podemos observar los sucesos desde tres puntos de vista alguno más interesante que otro. En mi caso los dos que más interés me causaron fueron los testimonios de Isabel y el niño.

El primer narrador es el niño. Que nos cuenta desde una perspectiva infantil e inocente como transcurre el funeral. Él no sabe por qué está ahí, solo que está acompañando a su madre.

Es muy interesante este relato pues el lector puede sentir que forma parte, por la forma en la que se describe el entorno y los detalles que se dan para poder dar cuenta de quién es el que habla. frases como: “Entonces me di cuenta que en la cama había un hombre oscuro, estirado, inmóvil, Entonces hice girar mi cabeza hacia mamá que permanecía lejana y sería”. Son las que dan estas pistas
Durante el trascurso del velorio se dedica a observar como trasladan el cadáver, como el rostro no refleja paz sino rabia hasta que lo ponen dentro del ataúd y como su madre inquieta y distraída se perdía en sus pensamientos. 
Sin conocer al muerto muestra un simpático interés por él; la forma de su cara, esos raros ojos abiertos, los extraños objetos que su abuelo el coronel colocaba dentro del ataúd. Hacían que este escenario fuera completamente distinto de lo que pensaba por “funeral”.

Por otra parte, Isabel, que es el segundo narrador, la hija del coronel y madre del niño. Nos presenta un relato con más contenido e información relevante para entender los acontecimientos de la novela. Como la llegada del médico, los hechos que causaron el rechazo del pueblo y su posterior suicidio.
Sabemos con antelación los sentimientos de odio del pueblo hacia el médico y el alivio que sentía con la llegada de su muerte. Lo que ni el pueblo ni Isabel se imaginaban, era que el coronel decidiría realizarle un funeral. No por cariño ni amistad, sino por un deber moral que sentía como ser humano.

Isabel se da cuenta de que el funeral es un gesto de buen samaritano por parte de su padre hacia el doctor, que como ya dije era la persona más odiada del pueblo.
Por esto mismo, se avergonzaba de asistir, cuestionándose a cada momento lo que el pueblo pensaría de su familia como de ella, el rechazo y la exclusión que sospechaba le harían.
Estos pensamientos la habrían hecho dudar si acompañar a su padre o no, pero finalmente decide ir de igual forma por una cuestión de obligación hacia él, y para no sentirse tan sola decide llevar al niño consigo, de lo que se arrepiente más tarde.
Ya dentro del velorio se sienta aislada con su hijo y observa su entorno; se sentía un aire pesado, la casa era oscura y lúgubre casi no había rastro de vida. De vez en cuando observaba al niño con una actitud maternal después de todo solo era un niño pequeño algo como esto no era lugar para él.

Como conclusión podemos destacar las características de narración de cada uno.
La visión del niño era una más inocente, un tanto más subjetiva que la de su madre, sin mucho conocimiento del mundo, como de la vida y la muerte.

Mientras que Isabel tenía una visión más sabia y más reflexiva que nos hacía comprender el trasfondo de la situación como pudimos apreciar en la parte donde el coronel colocaba los objetos de valor del médico en el ataúd. Y mientras el niño por su parte no sabía el porqué, su madre sabía que estaban en el baúl del doctor que le pertenecían y que cada uno de los objetos simbolizaba la forma de vida que tuvo el medico a lo largo de los años, solitario, sin mucha compañía y sin ningún interés por las cosas del mundo.